
Que entretenida fue esa tarde con los muchachos. Nos reimos, nos portamos mal. Bueno, si, debo admitir que somos unos chicos revoltosos... Pero no es nuestro problema y si lo fuera, no nos interesa.
Lo mejor fue cuando el pequeño Ron causo disturbios en la fila de los dulces y Geena y yo tubimos que sacarlo rapidamente antes de que llegaran los guardias. Ron no paraba de reirse a carcajadas y rato despues nos descubrieron. Salimos corriendo como idiotas pero al fin y al cabo nos libramos de los guardias.

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